Traductores editoriales en plantilla, ¿existen? ¿es factible?

Traductores editoriales en plantilla, ¿existen? ¿es factible?

Esta semana queremos hacernos eco de un comunicado que acaba de publicar la junta de ACE traductores sobre los traductores editoriales en plantilla. Esta declaración pública de ACE nos parece no sólo acertada sino  completamente necesaria hoy en día, y suscribimos íntegramente el contenido del mensaje que se reproduce a continuación:

«Estos últimos días se ha hablado mucho en las redes sociales sobre la posibilidad de trabajar como traductor editorial en plantilla. Aunque a primera vista pueda parecer que este tipo de relación contractual proporciona estabilidad profesional al traductor, la renuncia a los derechos de autor, a cambio de un sueldo mensual, esconde una profunda irregularidad, que echa por tierra años de lucha por la conquista de esos derechos. La junta de ACE Traductores, gravemente preocupada por afirmaciones que revelan que ciertos traductores que están empezando albergan una concepción idealizada de la profesión, desea dejar claro lo siguiente:

  1. Los derechos de autor, producto de una larga lucha de las generaciones que nos precedieron, son irrenunciables. Están recogidos en la Ley de Propiedad Intelectual, que establece que los traductores somos autores de nuestras traducciones. La cantidad que un traductor cobra a la entrega de la traducción es un anticipo de esos derechos de autor. Aunque en la mayor parte de los casos los derechos no terminen generando más ingresos que el propio anticipo, renunciar a ellos por la promesa de una ilusoria seguridad, lejos de un avance, es un retroceso, es una renuncia a lo que nos corresponde. Los derechos sí se sustancian a veces en cantidades nada desdeñables que se suman a lo cobrado a modo de anticipo; por otra parte, la explotación digital de las traducciones genera, de acuerdo con la ley, un porcentaje para el traductor desde la primera descarga.
  2. Aunque la traducción editorial sea una profesión claramente vocacional, no debemos caer en la trampa de trabajar «por amor al arte». En este sentido, la palabra profesión es clave: la traducción editorial es una actividad profesional cualificada y digna, no un mero pasatiempo. Por tanto, no se defiende con afirmaciones genéricas de cariño al oficio, sino defendiendo el patrimonio de avances conseguidos con mucha dificultad a lo largo del tiempo y luchando por ampliarlo. Los derechos se pierden en un minuto, y tardan décadas en recuperarse.
  3. ACE Traductores manifiesta su especial preocupación ante el hecho de que algunos jóvenes profesionales se estén dejando seducir por engañosas promesas de estabilidad que, en nuestra opinión, no son compatibles con las mejoras a las que aspiramos: contratos legales, tarifas justas y remuneración proporcional a los beneficios y al papel económico y cultural que la traducción representa en el mundo editorial.

Abrirse camino en una profesión, cualquiera que sea, no es fácil; por eso instamos a estos jóvenes, que son el futuro de la traducción editorial, a informarse debidamente sobre sus derechos y sobre las consecuencias que puede acarrear renunciar a ellos, no solo a quienes lo hagan sino al conjunto de la profesión. Nos ponemos a su disposición para asesorarlos y acompañarlos en sus primeros pasos en el mundo de la traducción editorial».

Se ruega máxima difusión. Ojalá todos los traductores noveles contasen desde un principio con los consejos de ACE traductores, porque el asociacionismo en nuestra profesión, como en tantas otras, es indispensable para velar por nuestros derechos.

Coralia Pose

Coralia es la fundadora de Coralia Traducciones y traductora profesional desde hace más de 15 años. Especializada y certificada para realizar traducciones juradas desde el año 2003, se ha consolidado como referente en este sector.

Comentarios cerrados