¿Hay una traducción para todo? ¿existen palabras intraducibles?

¿Hay una traducción para todo? ¿existen palabras intraducibles?

Últimamente abundan los artículos sobre palabras intraducibles y expresiones propias de otro idioma que, según se afirma, no cuentan con correspondencia en ninguna otra lengua. Pero, ¿existen realmente palabras intraducibles? Y en ese caso, ¿qué hace que una palabra no tenga traducción?

Hoy en día existen en el mundo aproximadamente seis mil idiomas diferentes. De ellos, sólo unas decenas comparten tronco lingüístico con el español. El resto son completamente diferentes a la nuestra desde el punto de vista gramatical y lingüístico. Estos datos pueden ir dándonos una idea del amplísimo espectro de realidades diferentes a la nuestra que existen.

Cada pueblo vive en una realidad distinta que conforma su propia lengua y cultura. Y precisamente en esas realidades, en esos contextos lingüístico-culturales surgen las denominadas «palabras intraducibles», es decir, palabras que no tienen un referente directo en otro idioma.

Además, cuanto más exótica nos resulte una lengua, es decir, cuanto más se aleje esta de nuestra realidad cultural, más difícil nos resultará encontrar equivalentes directos para sus términos culturales. Evidentemente un japonés, un yanomami, o un esquimal pertenecen a un mundo completamente distinto al nuestro y por tanto necesitan un lenguaje que refleje su realidad y que será completamente diferente al nuestro.

Wittgenstein afirmaba que «los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo». Es decir, si podemos verbalizar algo, ese algo existe. Y si no existe en nuestro mundo, entonces no dispondremos de una palabra para ello. Ahí radica el origen de las llamadas «palabras intraducibles».

Pero, que unos conceptos o términos de una cultura determinada resulten difíciles de descifrar o de «traducir» con una equivalencia directa en nuestra propia lengua, no quiere decir que sean intraducibles. Es decir, como seres humanos tenemos la capacidad de comprender otros entornos, otras culturas, y por tanto de darles nombre, de verbalizarlas… Además, todo ser humano tiene la capacidad de adquirir cualquier lengua y por tanto la traducción entre cualesquiera lenguas humanas naturales es posible.

Es probable que no podamos traducir esos términos con un referente o equivalente directo, pero podremos buscar una aproximación o dar una explicación. Desde luego, existirá la manera de traducirlos.

Pensemos sino, en el término alemán Shadenfreude, el gozo por el sufrimiento ajeno. O el término italiano Culaccino para referirse a mancha circular producida por una copa. O el sueco, mångata, el reflejo de la luna en la superficie del agua. O en alguna de nuestras palabras de uso habitual: sobremesa, friolero.

La traducción es uno de los oficios más antiguos del mundo, que surge a la vez prácticamente que la escritura, hace al menos 5.000 años. Desde entonces, los traductores han sido esenciales en la transmisión de información entre culturas. Hoy en día siguen desempeñando un papel fundamental, a menudo a la sombra. Pero, piénselo, sin ellos no existiría literatura, cultura, ni nada de lo que consume/disfruta a diario.

Coralia Pose

Coralia es la fundadora de Coralia Traducciones y traductora profesional desde hace más de 15 años. Especializada y certificada para realizar traducciones juradas desde el año 2003, se ha consolidado como referente en este sector.

Comentarios cerrados